La memoria olfativa es aquella que nos evoca a lugares y recuerdos a través de diferentes olores. Se trata de la capacidad de albergar diferentes aromas en nuestro cerebro que, de manera casi instintiva, nos llevan a un nítido recuerdo de algo que hemos vivido, una persona, un lugar, un momento. ¿Te ha pasado alguna vez? Hueles un suave aroma cítrico y dulce y recuerdas a tu abuela haciendo bizcocho de limón en la cocina mientras tú mirabas desde los ojos de tu infancia. Y te sorprendes por lo lejano de ese recuerdo y la nitidez con la que ese olor te llevo hasta a él con tanto detalle. Eso es la memoria olfativa.

Es quizá uno de los regalos más bonitos, abstractos y especiales que uno de nuestros cinco sentidos es capaz de regalarnos. Ya que, al fin y al cabo, la memoria olfativa es como una puerta hacia el pasado, una máquina del tiempo perfecta que nos traslada a cualquier escenario especial que hayamos almacenado en nuestra mente. También habrá olores que nos evoquen recuerdos tristes, difíciles o nostálgicos. Es parte del poder incontrolable y único de la memoria olfativa. 

Se trata además de la memoria más primaria del ser humano, por lo que la memoria olfativa está estrechamente relacionada con las emociones de manera muy visceral. Es por esto por lo que tiene la capacidad de sensibilizarnos y conmovernos con gran facilidad. Esto se debe a que el olfato es uno de nuestros sentidos más eficaces, por lo que un simple olor es capar de lo recrear con increíble detalle cualquier recuerdo en nuestra mente.

¿Cómo funciona la memoria olfativa?

Para empezar, la memoria olfativa funciona de manera única y personal para cada persona. Con esto queremos decir que, un mismo olor, puede despertar cosas muy diferentes para cada uno. El olor que alguien le produce felicidad, o paz o melancolía alegre, para otro puede ser el detonante del peor de sus recuerdos. 

Pero, más allá de la connotación emocional de este sentido, ¿cómo funciona verdaderamente la memoria olfativa? El olfato no deja de ser un sentido químico que conecta nuestros sentidos y nuestro cerebro con el mundo. Este sentido, como todos, tuvo y tiene la función de ayudar a la supervivencia el ser humano. A nuestros antepasados les ayudaba principalmente a detectar, a través del olor, cualquier indicio de riesgo para nuestras vidas, como puede ser un alimento en mal estado. El olfato entonces envía la información del aroma que ha detectado y envía una señal al cerebro que la decodifica y ofrece una respuesta positiva o negativa.

En este proceso de la memoria olfativa está involucrado el bulbo olfatorio, que es el encargado de enviar la información a la corteza del cerebro relacionada con el sistema límbico. Este sistema rige la memoria y las emociones. Así, el bulbo olfatorio conecta con amígdala y el hipocampo. La primera es la responsable de la respuesta emocional de este proceso, y es la que relaciona el aroma con el estímulo con la emoción. La segunda es la encargada del aprendizaje, por lo que almacena en la memoria la relación del aroma con el recuerdo y lo convierte en recuerdo duradero. De esta manera, la memoria olfativa nos permite salvaguardar recuerdos valiosos de nuestra vida. Se estima que podemos llegar a guardar y reconocer hasta 10.000 olores diferentes. Además, los recuerdos que nos pueden evocar los aromas y olores son mucho más intensos y duraderos que aquellos que se generen con imágenes o sonidos.

La memoria olfativa y su proceso cognitivo

Ya conocemos cómo un olor pasa de ser solo un olor a colarse en nuestro sistema límbico y convertirse en recuerdo. Ahora es el momento de descubrir los diferentes conceptos en los que nuestro cerebro se apoya y hace posible la memoria olfativa:

 





 

La memoria olfativa en la psicología

Sin duda, pocas personas niegan el poder de la memoria olfativa. Aun siendo, quizá, uno de los sentidos a los que menos atención le prestamos, no podemos evitar ser embaucados por sus evocaciones cuando llegan a nosotros en forma de recuerdo. La memoria olfativa es capaz de arrasar con nuestras emociones y arrancarnos por un minuto de la realidad. Puede llevarnos a un instante que ya solo existe en nuestra memoria o, incluso, a una persona que ya no está en nuestras vidas con una facilidad abrumadora.

Es tan intensa la respuesta emocional de nuestro cuerpo a la memoria olfativa que también es capaz de reproducir e influenciar en nuestro estado de ánimo. Se han realizado estudios que han podido constatar el poder de la memoria olfativa por encima de cualquier estímulo visual o sonoro. En este sentido, la psicología cognitiva ha identificado a la memoria como un proceso capaz de regular el comportamiento humano. Esto significaría que la memoria olfativa podría ayudarnos a moderar nuestra conducta.

Ya no hablamos de simples evocaciones, la memoria olfativa, a través de determinados olores tiene la capacidad de influenciar en nuestro comportamiento y despertar o conectarnos nuestro subconsciente. Pudiendo ser este un resultado positivo o negativo, en base a si el aroma nos despierta un sentimiento agradable o no. Esto se ha podido investigar por medio de la aromacología o psicología de los olores, que identifica diferentes indicadores corporales, como el ritmo cardiaco o la conducción de la piel. Pero, ¿Qué propiedades tienen los aromas y cuáles son sus principales características dentro de la aromacología? Descubre las propiedades de los aromas.

 

Fragancias que despiertan nuestra memoria olfativa

Algunos de los aromas más recurrentes y que muchas personas suelen relacionar con su memoria olfativa son:

 

Quizá ahora mismo tu memoria olfativa haya hecho una rápida asociación leyendo este texto y te haya evocado a pensar en tu mejor amiga que siempre huelen a vainilla. ¿Sorprendente verdad?

 

 

Podemos hablar también de la canela que es un top ventas y frutos rojos. 

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